1. Mide y prepara
Mide el alto y el ancho de cada pared, y resta las superficies que no vayas a pintar. Limpia polvo y grasa, rellena pequeñas grietas y deja secar las reparaciones antes de empezar.
2. Escoge la pintura adecuada
La estancia determina el tipo de pintura. Para zonas con humedad o mucho uso, busca una opción indicada para esa condición. El acabado mate disimula imperfecciones; los acabados satinados suelen ser más fáciles de limpiar.
3. Reúne lo necesario
- Rodillo: para cubrir superficies amplias de forma uniforme.
- Brocha: para esquinas, recortes y zonas de detalle.
- Cinta y protector: para proteger marcos, interruptores y suelo.
- Bandeja: para cargar el rodillo sin exceso de pintura.
4. Compara envases y herramientas con precisión
Al comparar un producto, revisa el volumen del envase, el acabado, el color y el rendimiento recomendado. Dos botes con el mismo tono pueden corresponder a gamas o cantidades diferentes.